Recurrimos de nuevo a Morgan Stanley para tratar de hallar un poco de luz acerca de cuáles serán las principales tendencias de inversión en 2021. Hay muchos tipos de inversión ahí fuera y en este artículo te resumimos lo que los expertos de Morgan Stanley consideran las claves de la inversión sostenible en renta fija para 2021.

El artículo fuente está firmado por la vicepresidenta del equipo de Inversión Sostenible de Morgan Stanley, Barbara Calvi, y el director del equipo de Renta Fija, Navindu Katugampola. Como introducción, precisan que 2020 se caracterizó por el regreso de la atención a la sostenibilidad, tanto entre los inversores como entre los emisores, así como por un aumento significativo de la emisión de bonos catalogados como ‘sostenibles’.

5 claves de la inversión sostenible en renta fija para 2021

1. Los bancos centrales y la «ecologización» del sistema financiero

Existe un debate, apuntan, sobre si los bancos centrales, en particular, el Banco Central Europeo (BCE), incorporarán aspectos medioambientales en sus programas de expansión. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ya afirmó que el regulador estaba llevando a cabo una revisión estratégica interna «y muy posiblemente nos anime a utilizar la lucha contra el cambio climático como parámetro a la hora de calibrar nuestros programas de adquisición de activos en el mercado». Esto, admiten, llevó a numerosos partícipes del mercado a especular sobre la posibilidad de que el BCE inicie un mecanismo que, de manera preferente, adquiera bonos catalogados como ‘verdes’ en el marco de su programa de expansión cuantitativa.

Para los responsables de Morgan Stanley, “proceder de ese modo sería contraproducente, pues se distorsionaría e impediría la liquidez en la que todavía es una proporción pequeña, aunque en crecimiento, del mercado”. Sin embargo, también consideran que es improbable que el BCE actúe así, puesto que este, a modo alternativo, “ya ha anunciado planes para someter a las entidades de crédito a pruebas de tensión sobre riesgos climáticos, por lo que resulta perfectamente plausible que, para ello, vire este análisis a su propio balance y valore los riesgos a los que se enfrenta en clave de sostenibilidad”.

Recuerdan, en este sentido, que Isabel Schnabel, del BCE, al respecto del programa de adquisición de activos, señaló que «podríamos plantearnos, por ejemplo, excluir determinados bonos que se emplean para financiar proyectos contrarios a los objetivos de descarbonización de la UE«.

2. El auge de los bonos vinculados a la sostenibilidad

Los bonos vinculados a la sostenibilidad, señalan, pueden suponer una alternativa, quizá interesante, a los bonos catalogados como ‘de transición’, que respaldan proyectos de emisores con mayores emisiones de carbono en aras de su transición a modelos de negocio de bajas emisiones.

Desde septiembre de 2019 hasta la fecha, resaltan, sólo unas pocas compañías han emitido bonos vinculados a la sostenibilidad, por un total equivalente a 11.300 millones de USD, frente a los más de 1,5 billones de USD de bonos catalogados como ‘verdes’ y ‘sociales’. No obstante, mantienen que en 2021 se producirá un incremento significativo de los volúmenes de emisión tras la reciente publicación de los principios para bonos vinculados a la sostenibilidad de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA).

3. Estados Unidos asistirá en 2021 a una aceleración de las emisiones de bonos sostenibles

La tercera de las claves acerca de la inversión sostenible en renta fija, según Morgan Stanley, está relacionada, en parte, con la “ambiciosa estrategia medioambiental” que se ha marcado el nuevo presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y que “engloba la mitigación climática, la adaptación, la prevención de la contaminación y nuevas medidas para la creación de puestos de trabajo con bajas emisiones de carbono”.

Calvi y Katugampola se muestran cautos ante las posibilidades de que este objetivo se acabe convirtiendo en ley, sin embargo, consideran que “el cambio de tono y las prioridades federales, así como gestos simbólicos, como el regreso al Acuerdo de París, brindarán un entorno favorable para que las compañías estadounidenses se planteen su aportación a los objetivos globales de sostenibilidad”.

4. Un final para la distancia social, un incremento de la inversión social

Puede que 2021 sea el año en el que vuelva una cierta normalidad, el efecto financiero del coronavirus, empero, seguirá afectando a las estrategias de inversión. Los especialistas creen que “la marcada concienciación acerca de cuestiones sociales —y su efecto en la economía y la generación de valor— persistirá entre los inversores y los propietarios de activos. De hecho, anotan, la emisión de bonos catalogados como ‘sociales’ ha crecido exponencialmente en 2020, representando más de una cuarta parte de la emisión total de activos catalogados como ‘sostenibles’ a escala global.

Tienen claro que esta evolución se ha debido, en parte, al auge de los bonos para responder a la COVID-19. A pesar de ello, recuerdan, el pasado año apareció una importante gama de proyectos respaldados por el mercado de bonos sociales. En particular, “llegaron al mercado diversas operaciones para promover la diversidad, la inclusión, la educación, el ascenso social y la satisfacción de necesidades básicas de grupos vulnerables o marginados”. Y esto es algo que, en su opinión, “se convertirá en una característica fija del mercado”.

5. Reconstruir de manera más audaz

Estos dos expertos reconocen que hojas de ruta como el Pacto Verde de la UE y el Plan de Recuperación Verde del Reino Unido son alentadoras, pero se plantean cómo puede acelerarse una recuperación verde e inclusiva en cuanto a la inversión sostenible en renta fija: “¿Cómo podemos reconstruir de manera más audaz?

Aunque estiman que los reguladores podrían plantearse aplicar diferentes ponderaciones de riesgo a los bancos para favorecer los activos verdes y penalizar los activos que no son respetuosos con el medioambiente, también hacen hincapié en que “se debe seguir trabajando para vincular la sostenibilidad y el riesgo antes de aplicar un régimen de tales características”. Una idea alternativa que está ganando impulso, enfatizan, “es valorar medidas fiscales que puedan fomentar la sostenibilidad; es aquí donde nos decantamos por el ejemplo del mercado estadounidense de bonos municipales exentos de impuestos”.

¿Qué opinas sobre estas claves? ¿Estás interesado en la inversión sostenible? Deja tu comentario.