En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a records de diversa índole que han influido, para bien o para mal, en todas nuestras compras. Sin embargo, los precios de las materias primas están alcanzando un récord que no se registraba desde hace varios años.

Basta pensar que el valor de los metales ferrosos, como el cobre y el paladio, ha incrementado en un 30% (más de 3 mil dólares por onza) y el precio de la madera ha aumentado de forma espectacular. ¿Qué significa esto? ¿Cuáles son las repercusiones para los consumidores?

Simple. El encarecimiento de los suministros obliga a las empresas a ajustar los precios, elevándolos casi por encima del 21%, con el consiguiente crecimiento inflacionista que afecta también a las compras de los consumidores: productos tecnológicos, transporte e incluso alimentos.

El factor de inflación

El aumento de las materias primas no repercute necesariamente en la producción del consumidor final, porque no se utilizan directamente para producir bienes. Sin embargo, esta afirmación no convence a muchos inversores, que se muestran escépticos sobre lo que hace la Fed, el Sistema de la Reserva Federal, ante el aumento de la inflación.

Jerome Powell, el presidente de la Fed, ha dicho en más de una ocasión que se trata de un fenómeno inflacionario temporal que se resolverá por sí mismo a medida que la economía mundial se recupere gradualmente. Sin embargo, en este momento se sigue imprimiendo dinero a raudales y los precios de las materias primas son el ejemplo más tangible de esta subida inflacionista. El petróleo se dirige hacia los 70 dólares el barril (+5%) mientras que el coste del cobre supera los 10 mil dólares por tonelada.

Los estadounidenses, por supuesto todos los que ya se han vacunado, ya han empezado a frecuentar de nuevo las tiendas y centros comerciales, al darse cuenta de que los precios se han ajustado. Todavía es demasiado pronto para saber si estos aumentos de precios se deben a los precios de los materiales, que a su vez están influidos por los problemas de logística. El alargamiento de los plazos de entrega y los problemas relacionados con la reposición de los almacenes son, de hecho, un problema muy evidente que ha afectado especialmente al sector de la madera: en un año se ha producido un aumento del coste de este tipo de suministro de cerca del 350%. Estos y otros llamados «cuellos de botella» que intervienen en la venta del producto final, como la contracción de las existencias que han alcanzado los niveles de 2009, tienen un impacto decisivo en la escalada de la producción y los precios de venta a los que estamos asistiendo.

Sin embargo, debemos considerar estos factores en su conjunto: ¿cuánto tiempo durarán y cómo afectarán a las tendencias económicas? Por lo tanto, debemos hacernos estas preguntas antes de sacar cualquier conclusión. Otro factor a tener en cuenta es el aumento de los puestos de trabajo, que podría aumentar con la recuperación posterior a la crisis y, por tanto, aportar beneficios.

Sin embargo, no hay que ocultar que muchos bancos, entre ellos el Bank of England, ya han comenzado el tapering porque les preocupa no poder controlar la inflación durante mucho tiempo sin frenar las actuales políticas monetarias expansivas.

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Las razones de la subida de los precios de las materias primas

Son muchos los factores que están contribuyendo a la consecución de estos récords y, entre ellos, además del impacto del Covid, hay un problema de fondo: el aumento de la demanda en la producción industrial no va de la mano de la oferta. Aunque la producción industrial ha sido la única fuente de impulso de la economía mundial, las dificultades para encontrar materias primas están provocando un cuello de botella que se traduce en un aumento de los precios de los productos acabados.

¿Un ejemplo? La escasez de microchips, debido al alto precio y la escasa disponibilidad del estaño, está condicionando los precios de los ordenadores, teléfonos y productos de alta tecnología. De hecho, el crecimiento exponencial, a nivel mundial, de las solicitudes de equipos electrónicos ha hecho que la demanda supere con creces la capacidad de producción mundial, por lo que la crisis, que comenzó en el sector del automóvil (el 60% del cual está relacionado con los semiconductores), se ha extendido en los últimos meses a otros sectores productivos, haciendo temblar incluso a gigantes como Apple o Samsung.

Temor por el coste de alimentos básicos: en riesgo incluso el precio de la Coca Cola

La subida de los precios no sólo afecta a Estados Unidos, que intenta reactivar su economía desde hace unos meses, sino también a Europa, donde el impulso sigue siendo menor debido a los recientes cierres. El aumento de la demanda y la escasez de la oferta ya está afectando al coste de los bienes de consumo diario, los que se encuentran en los supermercados, por ejemplo.

Productos básicos como el trigo, la soja y el maíz suben más de un 20%, al igual que el azúcar y otros productos. En cuanto a los productos agrícolas básicos, nos enfrentamos a una subida de precios que en los últimos 10 años nunca había sido tan alta: un 76% según el índice Bloomberg que vigila los precios de este tipo de productos.

Gigantes multinacionales como Unilever y Nestlé ya han anunciado subidas del 3% en sus productos. Procter & Gamble, una multinacional que produce más de la mitad de los bienes que consumimos a diario, como pasta de dientes, detergentes y muchos otros productos, no ha dudado en subir los precios. Para seguir esta estela, dictada como ya hemos explicado varias veces por la subida de las materias primas y el crecimiento de la inflación, hasta Coca Cola ha anunciado una posible subida del precio de su famosa bebida.

A diferencia de los materiales industriales, las repercusiones sociales de esta dinámica de precios pueden ser muy rápidas, especialmente en los países más pobres.

Inflación rima con expansión

También hay que hacer una última consideración sobre la salud general del sector manufacturero y el crecimiento de la producción en Europa. Un indicador clave a este respecto es el PMI (Purchasing Managers’ Index), que mide el nivel de actividad de los gerentes de compras en el sector manufacturero.

Pues bien, este índice está creciendo mes a mes y ha alcanzado un nivel sin precedentes (actualmente en torno a los 63 puntos). Teniendo en cuenta que cualquier cifra superior a 50 indica expansión, mientras que una cifra inferior indica contracción, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que toda la dinámica descrita anteriormente (inflación, subida de precios, aumento de la demanda…) forma parte de un panorama general más complejo que, por el momento, al menos en el sector manufacturero, permite esperar un futuro próspero.